Lo aburrí con mis palabras mientras dejaba la taza de café sobre la mesita de noche, no lo culpo, a menudo me entusiasmo hablando sobre problemas sociales que dan vueltas en mi cabeza todo el día, pero esta vez no apagó la luz y acomodó su cabeza en la almohada como es de costumbre, esta vez cerró su libro y se quitó los lentes diciendo: "mira muchacha pocas veces te encuentro razón pero esta vez me gusta lo que dices"